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EL SECTOR AGRARIO DEBE SER LA PRIORIDAD EN EL 2021

Escrito por: CEDEP AYLLU

Feb 23, 2021

Por: Andrés Loaiza Fernández.

Estamos a puertas de las Elecciones Generales 2021, y la preocupación es latente de todas y todos por el futuro de nuestro país. La corrupción es un fenómeno que nos ha acompañado “A lo largo de 200 años de República”, como remarca el historiador Antonio Zapata.

En el Perú, las familias agricultoras representan el 97% de los más de 2.2 millones de Unidades Agropecuarias (UA), concentradas principalmente en la región Sierra, según los datos del último Censo Nacional Agropecuario (CENAGRO) en el 2012. Un sector que ha sido y continúa siendo relegado.

En un país megadiverso como el nuestro, con características geográficas, ambientales, históricas, composición étnica y diversidad cultural, hace que sea complejo un proceso de desarrollo sistemático, con perspectivas, estrategias y propuestas bien definidas por políticas públicas integrales que sean sostenibles.

Gracias a su ubicación geográfica y la gran riqueza en recursos naturales que posee, tiene ventajas comparativas con otros países de la región: alberga 84 de las 104 zonas de mayor diversidad y 28 de los 32 tipos de clima que existen en el mundo. Los peruanos poseemos uno de los patrimonios arqueológicos mas ricos y mejor conservados del mundo, obras de los antepasados, inscritos en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO fundamentados en su valor Universal Excepcional.

El Perú cumplirá 200 años de vida republicana, llena de promesas y engaños. Una larga trama de corrupción, que involucra a todos los presidentes desde el año 2000, ha erosionado el sistema político del país. Las ciudadanas y ciudadanos democráticos buscamos entender, cómo explicar esta inestabilidad endémica. Creemos sinceramente que no tenemos cuadros políticos serios, sino una red informal de políticos profesionales sin valores éticos, morales, con conocimientos muy limitados de nuestra realidad nacional, el potencial de nuestros patrimonios naturales, culturales, etc.

El acuerdo nacional suscrito el 2002, planteó, las políticas de Estado que definen el rumbo hacia el desarrollo sostenible del Perú, en las cuales el sector agrario tiene una gran importancia, es clave, dado el rol que cumple en la mejora de la situaciones de vida de la población rural, aportando en la reducción de la pobreza y brechas sociales que son históricas en nuestro país.

De esta manera contribuye en la seguridad alimentaria, teniendo en cuenta el manejo sostenible de los recursos naturales, como el agua, suelo, cobertura vegetal, principalmente los recursos forestales y la fauna existente. Sin embargo, los agricultores familiares tienen un insuficiente acceso a capital, insumos, mercados, vías de comunicación, servicios de información e innovaciones agrarias, lo cual limita enormemente la competitividad y rentabilidad de su principal actividad productiva.

Asimismo, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), en la Agricultura Familiar (AF) laboran más de 3 millones de personas (83% de la fuerza laboral agrícola) y genera cerca del 80% de los productos alimenticios que se consumen en el mercado nacional.

La agricultura familiar es muy vulnerable a los efectos de la globalización, a través del comportamiento irregular de los precios internacionales, los efectos del cambio climático que son evidentes, las precipitaciones pluviales extemporáneas, granizadas, heladas, nevadas, etc.

Por lo tanto, resulta pertinente en la actual coyuntura, sumar mayores esfuerzos y que las autoridades responsables del sector agrario prioricen políticas públicas con un enfoque de desarrollo inclusivo y competitivo, cerrando las brechas estructurales que condicionan el mejoramiento de la agricultura en las zonas rurales y por ende la reducción de la pobreza.

El 14 de junio de 2019 se llevo por primera vez en la historia un “Pleno Agrario”, en los 80 años que tiene el Congreso de la República, el cual nos indica claramente el bajo interés de nuestros gobernantes a las políticas del sector agrario. Pese a ello existe una alta expectativa por los dictámenes que se debatirán en las próximas sesiones que tengan los legisladores.

La calidad y cantidad de los partidos políticos y sus candidatos nos genera muy poca expectativa, y al parecer no habrá cambios importantes más bien una reiteración de lo mismo, no hay lineamientos nuevos, propuestas con grandes ideas. Sin embargo, la vida continúa y debemos exigir como pueblo multiplural que los futuros elegidos y elegidas, cumplan con sus compromisos y responsabilidades, sino tendrán que volver a su casa, porque el pueblo no tolerara una crisis más.

En el sector agrario es urgente priorizar las siguientes propuestas:

La implementación de la Ley de Promoción y Desarrollo de la Agricultura Familiar (Ley N°30355), políticas públicas para las comunidades campesinas (Derechos territoriales y colectivos), propuestas de adaptación y mitigación frente al cambio climático, la producción de semillas; para la seguridad alimentaria y el desarrollo sustentable, el Seguro Agrario de acuerdo al contexto de los territorios.

Además de elabora propuestas para la agricultura ante la crisis por el covid-19, con líneas de crédito en el sistema financiero formal que sean accesibles. El desarrollo de proyectos en infraestructura natural – siembra y cosecha de agua y políticas públicas sobre ordenamiento territorial.

Asimismo, no debemos olvidar las tecnologías ancestrales como la construcción y rehabilitación de Andenes y Terrazas, que continúan vigentes y más válidas que nunca. De igual manera son necesarias las alternativas para la resolución de conflictos socio ambientales y territoriales.

Este contexto ha hecho evidente la brecha tecnológica en las zonas rurales, por ello urge la implementación de redes de comunicación vía internet en las comunidades campesinas, que les permita estar más cerca y acceder a mejores oportunidades.

Estas reflexiones deben estar presentes este año 2021.

Llegamos a los 200 años de la Independencia prácticamente sin oxígeno en medio de una crisis ambiental, sanitaria, política, económica y social, este año se conmemora el Bicentenario de la Independencia del Perú. Cerca de 40 mil muertos por la Covid-19, Francisco Sagasti es el cuarto presidente en cinco años.

Peruanos y peruanas luchemos para reconstruir este país maravilloso. La pandemia nos ha hecho mirarnos en el espejo y hemos visto con gran claridad nuestros grandes problemas: nuestras debilidades institucionales, incapacidad de asignar recursos correctamente, corrupción, etc., etc. Tratemos de trabajar en nuestra solidaridad, en el amor por la vida. Y también en la urgente necesidad de construir un Estado mejor.

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